Muy buenas, hoy voy a presentar el primer billete que adquirí. Lo vi en una feria de antigüedades en Valença, de reojo, y me paré a contemplarlo. En su anverso había una efigie: La de Hồ Chí Minh, el hombre al que tanto admiro. "No estoy seguro de querer comprarlo, ¿de qué me sirve un billete? Pero lleva la cara del tío Hồ", pensé. Finalmente, tras pensarlo detenidamente unos minutos, decidí comprarlo, y fue ahí cuando decidí dedicarme a coleccionar billetes.
Este billete de 2000 dongs de 1988 esconde una historia de víctimas y héroes, del ejemplo de la lucha antiimperialista y el progreso del socialismo.
Hồ Chí Minh fue presidente de la República Democrática de Vietnam desde su fundación el 2 de septiembre del 1945 hasta su muerte el mismo día de 1969. Podemos ver su cara entre muchos motivos tradicionales vietnamitas (de influencia china). Este pequeño hombre se convirtió en el padre de la nación vietnamita, llevándola a convertirse en una nación soberana y modernizada gracias a la ayuda prestada por soviéticos y chinos, viniendo del régimen colonial francés que esclavizaba a su gente e imponía un régimen feudal. Hồ Chí Minh y su pueblo lucharon contra los franceses en una primera guerra de independencia, que acabó con la división del país en la República Democrática de Vietnam (o Vietnam del Norte, socialista) y el Estado de Vietnam (o Vietnam del Sur, monárquica), acordando un referendum de unificación. Anteponiéndose a la victoria comunista, los Estados Unidos maquinaron un golpe de Estado en el sur, aboliendo la monarquía y poniendo a Ngô Đình Diệm como jefe de Estado. Esto desencadenó la Guerra de Vietnam. El tío Hồ, como lo llamaban sus compatriotas, no sobrevivió para ver a su país unificado. Se convirtió en un icono de la resistencia antifrancesa a nivel mundial e inspiró a muchas guerrillas en África.
Como ya mencioné antes, Hồ llevó el progreso a Vietnam gracias a la ayuda de China y la Unión Soviética. Hồ se ganó la confianza de ambos países antagónicos dentro del bloque socialista gracias a una política de centralidad en el eje Moscú-Pekín y a la independencia ideológica, teniendo en su gobierno tanto a prosoviéticos como a maoístas. El socialismo llevó la revolución del trabajo a Vietnam: Pronto se crearon industrias que no existían bajo el antiguo régimen colonial, las condiciones de los campesinos mejoraron, y, como se muestra en el reverso del billete, la mujer se incorporó a la vida laboral. En 1986, el nuevo secretario general del Partido Comunista de Vietnam, Nguyễn Văn Linh, conocido con el sobrenombre del Gorbachov vietnamita, introdujo la Đổi Mới, o renovación, que llevó a Vietnam a un modelo de capitalismo de Estado de estilo chino. Esto generó un aumento en las riquezas del país que no se correspondió con una mejora en las condiciones de los trabajadores, sino lo contrario. Hồ Chí Minh sigue siendo hoy día figura de culto en Vietnam, y en todas las ciudades importantes hay monumentos, carteles, bustos o calles con su cara o su nombre.


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